terça-feira, 5 de julho de 2011

¿Por qué estudiar español?

Por Thaís Maia

Debemos estudiar español no sólo porque es lengua oficial en 20 países.
No sólo porque, además de todos esos países, hay grandes comunidades de hispanohablantes en Estados Unidos y Filipinas.
Tampoco debemos estudiar español porque es la tercera lengua con mayor número de hablantes en el mundo: 400 millones de personas, lo que representa un 4,5% de la población mundial.
Debemos estudiar español porque es una lengua maravillosa.
Porque detrás de esa lengua hay una cultura estupendamente rica.
Y al estudiar la lengua y la cultura hispana, cualquier persona se enamora.
Pero no acaba ahí.
Debemos estudiar español para viajar en las letras de los tangos y boleros.
Para tararear una caliente salsa y bailar al ritmo del flamenco.
Debemos estudiar español para saber que cuello no es un conejo, que oficina no es un taller y que un taller no es un cubierto.
La similitud entre el portugués y esta fantástica lengua no es un motivo para no estudiarla, sino para querer aprenderla cada día más.
Debemos estudiar español para sentir el placer de hablar una ere bien pronunciada, una zeta suavemente interdental y una jota guturalmente dicha.
Debemos estudiar español por toda la dedicación que este idioma merece.
Por todas las sorpresas y curiosidades que solamente quien lo estudia es capaz de percibir.
Ahhh… Debemos estudiar español para que no nos quedemos perplejos ante los que dicen que es una tontería estudiar la lengua porque la pueden comprender muy bien al oírla y leerla.
¿Y las personas que dicen que el español es el portugués “malhablado”? Pues, exactamente porque existen personas que piensan así, pobrecitas, exactamente para que no seamos tan tontos como ellas, es que debemos estudiar español.
Motivos para estudiar español no nos faltan. Lo que falta es acabar con la inútil opinión de aquellos que lo maldicen sin haberlo estudiado nunca.
Debemos tener orgullo de estudiar una lengua tan bonita y compleja.
Pero si todavía queda alguna duda en tu mente acerca de por qué estudiar español… no te lo temas: lo que tienes que hacer es, simplemente, ESTUDIARLO, DESCUBRIRLO y ENAMORARTE DE ÉL.
Te garantizo una cosa: no te arrepentirás…

Cuentos mínimos

Trabajo realizado con mis alumnos de 11 años en 2008.

sexta-feira, 10 de junho de 2011

ACTIVIDAD - USO DE ÉL / EL / LO

¿Vamos a practicar un poquito?

domingo, 22 de maio de 2011

Un cuento...

Ladrón de sábado

Gabriel García Márquez

(AL FINAL ENCUENTRAS ACTIVIDADES SOBRE ESTE CUENTO)

Hugo, un ladrón que sólo roba los fines de semana, entra en una casa un sábado por la noche. Ana, la dueña, una treintañera guapa e insomne empedernida, lo descubre in fraganti. Amenazada con la pistola, la mujer le entrega todas las joyas y cosas de valor, y le pide que no se acerque a Pauli, su niña de tres años. Sin embargo, la niña lo ve, y él la conquista con algunos trucos de magia. Hugo piensa: «¿Por qué irse tan pronto, si se está tan bien aquí?» Podría quedarse todo el fin de semana y gozar plenamente la situación, pues el marido -lo sabe porque los ha espiado- no regresa de su viaje de negocios hasta el domingo en la noche. El ladrón no lo piensa mucho: se pone los pantalones del señor de la casa y le pide a Ana que cocine para él, que saque el vino de la cava y que ponga algo de música para cenar, porque sin música no puede vivir.

A Ana, preocupada por Pauli, mientras prepara la cena se le ocurre algo para sacar al tipo de su casa. Pero no puede hacer gran cosa porque Hugo cortó los cables del teléfono, la casa está muy alejada, es de noche y nadie va a llegar. Ana decide poner una pastilla para dormir en la copa de Hugo. Durante la cena, el ladrón, que entre semana es velador de un banco, descubre que Ana es la conductora de su programa favorito de radio, el programa de música popular que oye todas las noches, sin falta. Hugo es su gran admirador y. mientras escuchan al gran Benny cantando Cómo fue en un casete, hablan sobre música y músicos. Ana se arrepiente de dormirlo pues Hugo se comporta tranquilamente y no tiene intenciones de lastimarla ni violentarla, pero ya es tarde porque el somnífero ya está en la copa y el ladrón la bebe toda muy contento. Sin embargo, ha habido una equivocación, y quien ha tomado la copa con la pastilla es ella. Ana se queda dormida en un dos por tres.

A la mañana siguiente Ana despierta completamente vestida y muy bien tapada con una cobija, en su recámara. En el jardín, Hugo y Pauli juegan, ya que han terminado de hacer el desayuno. Ana se sorprende de lo bien que se llevan. Además, le encanta cómo cocina ese ladrón que, a fin de cuentas, es bastante atractivo. Ana empieza a sentir una extraña felicidad.

En esos momentos una amiga pasa para invitarla a comer. Hugo se pone nervioso pero Ana inventa que la niña está enferma y la despide de inmediato. Así los tres se quedan juntitos en casa a disfrutar del domingo.

Hugo repara las ventanas y el teléfono que descompuso la noche anterior, mientras silba. Ana se entera de que él baila muy bien el danzón, baile que a ella le encanta pero que nunca puede practicar con nadie. Él le propone que bailen una pieza y se acoplan de tal manera que bailan hasta ya entrada la tarde. Pauli los observa, aplaude y, finalmente se queda dormida. Rendidos, terminan tirados en un sillón de la sala.

Para entonces ya se les fue el santo al cielo, pues es hora de que el marido regrese. Aunque Ana se resiste, Hugo le devuelve casi todo lo que había robado, le da algunos consejos para que no se metan en su casa los ladrones, y se despide de las dos mujeres con no poca tristeza. Ana lo mira alejarse. Hugo está por desaparecer y ella lo llama a voces. Cuando regresa le dice, mirándole muy fijo a los ojos, que el próximo fin de semana su esposo va a volver a salir de viaje. El ladrón de sábado se va feliz, bailando por las calles del barrio, mientras anochece.

FIN

sábado, 21 de maio de 2011

VÍDEO 1: PORTUÑOL

Vas a ver un anuncio televisivo argentino de una compañía telefónica, 
en el que un argentino hace una llamada a Brasil para reservar 
una habitación en un hotel.
1 - ¿Crees que así como los brasileños suelen creer que se pueden 
comunicar en español sin estudiarlo, los argentinos también creen 
lo mismo con respecto al portugués?
2 - Es común que muchos brasileños formulen reglas para hablar 
español sin conocerlo bien. Por ejemplo: creen que en lugar de la 
“O” del portugués basta con poner “UE” y se tiene a palabra en 
español. Así, inventan cosas como “Cueca-cuela”, “puebre”, etc.
¿Y los hispanohablantes? 
¿Qué reglas se imaginarán para hablar portugués? 
Ahora mira el vídeo y comprueba tus reflexiones.